En el contexto de la Guerra de Sucesión española, Felipe V, en aras de la paz, pacta con Inglaterra la concesión de ventajas comerciales en América, entre otras, condiciones privilegiadas para sus barcos en Cádiz, asiento de esclavos durante treinta años y un territorio en el Río de la Plata para «guardar y refrescar» a los esclavos negros antes de venderlos.

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